Dureza del agua (GH y KH): qué son y cómo convertirlas
GH y KH no son lo mismo, y confundirlos lleva a errores de remineralización y de CO2. Esta guía aclara qué mide cada uno y cómo pasar entre las unidades que usan los tests.
La dureza del agua es uno de los parámetros peor entendidos del acuario, en buena parte porque hay dos durezas distintas —GH y KH— y varias unidades para medirlas. Aclararlo es básico, porque la dureza condiciona qué fauna y flora prosperan, cómo se comporta el pH y cuánto CO2 puedes manejar con seguridad.
GH: la dureza general
El GH (dureza general) mide la concentración total de iones de calcio y magnesio disueltos. Es la dureza «de toda la vida»: el agua dura del grifo tiene GH alto, el agua de ósmosis lo tiene casi a cero. El GH importa porque el calcio y el magnesio son nutrientes esenciales: las gambas los necesitan para mudar el caparazón y las plantas para construir tejidos. Un GH demasiado bajo da gambas con mudas problemáticas; uno demasiado alto limita las especies de agua blanda.
KH: la dureza de carbonatos
El KH (dureza de carbonatos o alcalinidad) mide la concentración de bicarbonatos y carbonatos. Su papel no es nutritivo, sino tampón: el KH amortigua los cambios de pH. Con un KH razonable, el pH se mantiene estable aunque añadas CO2 o ácidos; con un KH cercano a cero, el pH se vuelve inestable y puede desplomarse de golpe (los temidos «bajones de pH»). Por eso el KH es la clave de la relación con el CO2: en la fórmula del CO2 entra el KH, no el GH.
Un punto que confunde a mucha gente: GH y KH son independientes. Puedes tener agua con GH alto y KH bajo, o al revés. No se deducen el uno del otro; hay que medir ambos.
Las unidades y cómo convertirlas
La dureza se expresa en varias unidades según el test y el país:
- °dH (grados alemanes), la más común en acuariofilia.
- ppm de CaCO3 (partes por millón de carbonato de calcio), habitual en tests americanos.
- mEq/L (miliequivalentes por litro), de uso más técnico.
- °f (grados franceses), en algunas tablas europeas.
Las equivalencias son factores fijos:
1 °dH = 17,86 ppm CaCO3 = 0,357 mEq/L
1 °f = 10 ppm CaCO3 · 1 mEq/L = 50 ppm CaCO3 = 2,8 °dH
Ejemplos prácticos: 4 °dH equivalen a 4 × 17,86 = 71,4 ppm de CaCO3; 8 °dH son 142,9 ppm. La calculadora de conversión del sitio hace el viaje en cualquier dirección, para GH o para KH indistintamente, porque el factor es el mismo (lo que cambia es qué estás midiendo, no cómo se convierte la cifra).
Qué valores buscar
No hay un «valor correcto» universal: depende de lo que mantengas.
- Plantado comunitario: GH 4–8 y KH 3–6 funcionan bien para la mayoría de plantas y peces de dureza media.
- Caridinas (gambas Caridina, tipo Caridina cantonensis): agua muy blanda, GH 4–6 y KH 0–1, con pH ácido.
- Neocaridinas (tipo Neocaridina davidi): más tolerantes, GH 6–8 y KH 2–4.
Estos rangos son referencias con fuente de la literatura de acuariofilia, no leyes inamovibles: lo que de verdad importa es la estabilidad. Un valor algo fuera de rango pero constante suele ser mejor que uno «perfecto» que oscila.
El KH como seguro de vida del pH
Si inyectas CO2, el KH es tu red de seguridad. El CO2 acidifica; el KH tampona esa acidez. Con KH 4–5, puedes llevar el CO2 a la zona verde sin que el pH se descontrole. Pero si tu agua es muy blanda (KH casi 0), el mismo CO2 puede hundir el pH a niveles peligrosos en cuestión de horas. De ahí el dilema de quien mantiene caridinas en agua blanda y además quiere CO2: hay que vigilar el pH de cerca y, a menudo, moderar la inyección. Subir un poco el KH estabiliza, pero también aleja el agua del perfil que piden las caridinas; es un equilibrio que cada acuariófilo resuelve según su prioridad.
Subir o bajar la dureza
Para subir GH y KH se parte de agua blanda (ósmosis) y se remineraliza con sales específicas: las sales «GH+» aportan calcio y magnesio; las «GH/KH+» añaden también carbonatos para subir el KH. La cantidad exacta se calcula con la herramienta de remineralización, a partir del rendimiento que declara el producto. Para bajar la dureza, la vía limpia es cortar el agua dura del grifo con agua de ósmosis en la proporción adecuada; los métodos químicos para «ablandar» suelen ser inestables y poco recomendables.
Un parámetro estable y predecible
Las conversiones de dureza son factores constantes y la química del tampón no cambia. Mide tu GH y tu KH una vez, conviértelos a la unidad que necesite cada herramienta y trabaja siempre con cifras coherentes. Si remineralizas ósmosis, tu agua de partida es reproducible al gramo. No hay nada que mantener: es química de equilibrio, igual de válida hoy que mañana.