Iluminación del acuario plantado: lúmenes, PAR y fotoperiodo

La luz manda en el acuario plantado: marca el ritmo del consumo de CO2 y nutrientes. Saber estimar cuánta llega al fondo y cuántas horas aplicar evita tanto plantas raquíticas como algas.

La luz es el acelerador del acuario plantado: cuanta más das (con CO2 y nutrientes que la acompañen), más rápido crecen las plantas… y más fácil es que aparezcan algas si algo desequilibra. Medir la luz «de verdad» exige un medidor de PAR, caro y poco habitual, pero con dos cálculos sencillos —la ley del inverso del cuadrado y los lúmenes por litro— puedes estimar bastante bien si tu iluminación es baja, media o alta.

PAR, lúmenes y la diferencia entre ambos

El parámetro que de verdad importa a las plantas es el PAR (radiación fotosintéticamente activa): los fotones útiles para la fotosíntesis que llegan a la hoja. El problema es que el PAR se mide con un cuantímetro específico. Los lúmenes, en cambio, miden el brillo tal como lo percibe el ojo humano, ponderando el verde y penalizando el rojo y el azul, que son precisamente colores muy útiles para las plantas. Por eso los lúmenes son solo una aproximación: dos pantallas con los mismos lúmenes pero distinto espectro pueden dar PAR diferentes. Aun así, dentro de tecnologías parecidas (LED de acuario), los lúmenes ordenan razonablemente bien de menos a más luz.

La ley del inverso del cuadrado: la luz cae con la profundidad

La intensidad luminosa de una fuente disminuye con el cuadrado de la distancia:

I2 = I1 × (d1 / d2)²

Esto explica por qué el fondo de un acuario alto recibe mucha menos luz que la superficie. Si una pantalla entrega cierta intensidad a 20 cm y tu sustrato está a 40 cm, la intensidad relativa al fondo es (20/40)² = 0,25, es decir, solo el 25 %. Duplicar la distancia divide la luz entre cuatro. Por eso los acuarios altos (50–60 cm) necesitan pantallas potentes para que las plantas tapizantes del fondo tengan luz suficiente, mientras que en un nano bajo la misma pantalla puede resultar excesiva. El agua y los sólidos en suspensión añaden absorción extra, así que la cifra real es algo menor que la geométrica; tómala como cota superior.

Lúmenes por litro: una brújula rápida

Para una primera clasificación, divide los lúmenes totales de la pantalla entre los litros del acuario:

lm/L = lúmenes_totales / litros

Como guía orientativa (rangos citados, no ley):

  • Menos de 20 lm/L → luz baja: plantas poco exigentes (anubias, helechos, musgos), sin CO2.
  • 20–40 lm/L → luz media: la mayoría de plantas de tallo y muchas tapizantes con CO2.
  • Más de 40 lm/L → luz alta: tapizantes exigentes y plantas rojas, que reclaman CO2 abundante y abonado generoso.

Una pantalla de 3000 lúmenes sobre 100 litros da 30 lm/L: luz media, terreno cómodo para un plantado con CO2 moderado. Recuerda que esta regla ignora la profundidad y el espectro, así que es un punto de partida que conviene cruzar con la ley del inverso del cuadrado para tanques altos.

Fotoperiodo: cuántas horas y con qué rampa

Más luz no significa más horas. El fotoperiodo —las horas de luz diarias— se ajusta al nivel de luz y CO2, con rangos fijos que no dependen de la estación ni del calendario:

  • Luz/CO2 bajo: 6–7 horas, rampa suave de unos 15 minutos.
  • Luz/CO2 medio: 7–8 horas, rampa de unos 30 minutos.
  • Luz/CO2 alto: 8–10 horas, rampa de 30 minutos y, opcionalmente, una siesta a media jornada.

La rampa (subir y bajar la intensidad gradualmente, en lugar de encender de golpe) imita el amanecer y el atardecer, reduce el estrés de la fauna y suaviza el arranque del consumo de CO2. La siesta —un corte de luz a mediodía— es un recurso clásico en tanques de luz alta para dar un respiro al CO2 y poner difícil a las algas, aunque su utilidad es discutida y muchos aquascapers prefieren un fotoperiodo continuo bien ajustado.

Luz, CO2 y nutrientes: el triángulo

El error más común es subir la luz sin acompañarla. La luz fija el ritmo al que las plantas piden CO2 y nutrientes; si das mucha luz pero el CO2 se queda corto, las plantas no pueden aprovecharla y el excedente lo capturan las algas. La regla práctica es empezar con menos horas e intensidad moderada, estabilizar el CO2 en la zona verde y el abonado en su rango, y solo entonces subir la luz si las plantas la piden. Es más fácil añadir luz que apagar un brote de algas.

Cálculos estables, sin mantenimiento

La ley del inverso del cuadrado es física pura y las categorías de lúmenes por litro son referencias estables. Calcula una vez cuánta luz llega a tu fondo y en qué categoría caes, fija un fotoperiodo coherente con tu nivel y ajústalo observando plantas y algas. No hay datos que caduquen: la óptica de la luz no cambia con el tiempo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta luz llega al fondo de un acuario alto?
Cae con el cuadrado de la distancia: I2 = I1 × (d1/d2)². Si la pantalla da cierta intensidad a 20 cm y el fondo está a 40 cm, llega solo el (20/40)² = 25 %. El agua absorbe algo más, así que la cifra real es menor.
¿Qué son unos buenos lúmenes por litro?
Como guía: menos de 20 lm/L es luz baja, 20–40 lm/L es media y más de 40 lm/L es alta. Una pantalla de 3000 lúmenes sobre 100 litros da 30 lm/L, es decir, luz media.
¿Cuántas horas de luz debe tener un acuario plantado?
Según el nivel: 6–7 horas para luz/CO2 bajo, 7–8 para medio y 8–10 para alto, siempre con una rampa de encendido y apagado. Son rangos fijos, no ligados a la estación.
¿Más luz da más algas?
La luz en exceso, sin CO2 y nutrientes que la acompañen, favorece las algas. La luz marca el ritmo de consumo; si supera lo que las plantas pueden aprovechar, el excedente lo captan las algas.